Prologo:
- En un mundo oceánico lejano llamado Muridia viven una raza de seres que se llaman los muriseños. Viven debajo del océano en lo más profundo. En la superficie existen pocas islas. Ellos suben a las islas una vez al año.
Delicias de Muridia
Debajo del océano
viven unos los Muriseños
En un planeta muy lejano
hecho de agua y poco terreno
Pocas islas, muy chiquitas
pero llenas de colores
Un tesoro pa la vista
de aquí nacen los amores
En lo profundo del mar los Muriseños,
viven una vida muy opaca
Entre la oscuridad se mantienen
fuera de luz y oxigeno que mata
Ojos sensibles muy nocturnos
para ver su oscuro alrededor
Frías cuevas son hogares
de estos miles sin calor
Muy ansiosos esperan
una vez al año, un día especial
El día que sus cuerpos sanan completamente
para subir a las islas y sentir lo abismal
Sus cuerpos solo aguantan poco
Un día entero pero para ellos corto
Al seguir estando ellos sentirían un dolor intenso
Asfixio abrumante, quemaduras muy dentro
En el pueblo vive uno
Auhenot muy vivo y creyente
Suele hablar mucho sin motivos
pero es muy inteligente
Sueños lo ilusionan cada noche
-como pesadillas lo dejan alterado
Pasando los días saboreándose
los recuerdos que ha dejado
Él sabe que es más fuerte
el dolor que siente ahora
El de aquel día es mínimo
comparado a su larga espera que devora
Cada semana cantan una canción
celebrando que se acerca el día
Murmura el océano vibrando la tonada
para entregar el mensaje de dulce agonía
“Padre tiempo eres lento
debilitas nuestros valores
Queremos ver las dulces islas
extrañamos mucho sus colores
Estamos cerca de subir
convierte nuestros días en horas
Como los perdidos en el océano abierto
danos paciencia que te demoras”
Día tras día pasa el tiempo
el océano sigue su ritmo irregular
Débilmente se oyen las tormentas
que desde la superficie hacen su llamar
Qué vida envidiable tienen los animales de arriba
viviendo de forma tan activa
Llenos de preocupaciones y peligros
pero disfrutando y apreciando de una vida productiva
Cuando por fin llega el momento
viajan juntos hacia arriba
Ansiedad corre por las venas
deliria uno, otro suspira
Al salir sienten la bienvenida
de un sol muy abrumante
Sus caricias son dolorosas
como las de un ingenuo hombre gigante
Unos coleccionan las plantas
otros cuentan cuentos a los arboles
Auhenot respira llenando enteros sus pulmones
oxígeno dañino como si respirara diez soles
Cuando la luz va bajando ellos disfrutan de la sombra
aliviando poco las fuertes quemaduras
Una paz unida en sus mentes
cada quien cuenta de sus aventuras
La luna viene escondida
arrastrando un viento calmante
Suspiros y silencio llenan el ambiente
los Muriseños pronto dejaran a su antigua amante
La oscuridad crece en cada hueco
las sombras bailan con su ritmo
Los Muriseños hipnotizados
sueñan y vigilan cada signo
Cuerpos gastados y dañados
pelean en contra del sueño imparable
Saben bien que pronto tendrán que irse
de regreso a lo profundo, miserable
Unos empiezan de regreso al mar
murmurando promesas con cada paso
El último aferrado es Auhenot
congelado, preservando el momento escaso
Desde adentro algo le nace
el de aquí, no se moverá
Los Muriseños quedan asombrados
“este aquí seguro morirá”
Le suplicaban y le advertían
pero estaba firme en su decisión
Todos regresaban muy tristes y callados
un Muriseño querido, aquí termina su canción
Empieza el sol en su camino
que dulce para él es la soledad
Igual Auhenot disfruta tanto
estos momentos con las islas de agonía y unidad
Auhenot siente destrozado el cuerpo
que dolor tan mas brutal
Mientras se descompone en lo físico
vive felicidad pura en lo mental
Pasan días pasan meses
hasta que llega el día esperado
Los Muriseños suben con dolor interno
por un querido del pueblo que los ha dejado
Pisan arena, dulces islas
pero cada uno queda paralizado
Ven a un Auhenot vivo y sonriente
piel hackmanita brillante, una nueva era ha comenzado
Epilogo:
- Hackmanita es un tipo de piedra preciosa (sodalita) que cambia de colores con la luz del sol. Colores varean de morado a blanco con la luz.
- Auhenot deletrado al revés es tonehua. Tonehua en Nahuatl (un lenguaje azteca) significa dolor, sufrir.